sábado, 10 de abril de 2010

DR. JEKYLL Y MR. HYDE

¿Alguna vez has leído el libro de Robert Louis Stevenson “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde?... bueno, quizás no lo hayas leído, pero apuesto a que has oído hablar de esta historia… ya sabes ha salido en series animadas (caricaturas) y películas, por ejemplo Vanhelsing y la Liga extraordinaria… Ya sabes a quién me refiero, ¿Cierto?

Pues resulta que ahora escribiré acerca de la dualidad humana, resulta que nuestra sociedad etiqueta a las personas y una de las etiquetas más comunes son “Buena persona” y “Mala persona”… Sí, así de simple o eres una buena persona, una persona excelente, tan amable, linda, generosa, con todos los adjetivos positivos habidos y por haber, o eres una persona mala, desagradable, poco generosa, egoísta con todos los adjetivos mal… bueno lo mismo pero al revés.

Hace tiempo leí el libro El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde y aunque pequeño en cuanto al volumen de sus páginas y con una gran sencillez en su estructura es sin lugar a dudas muy interesante, desde el inicio logra atraparte, es una historia llena de misterio y suspenso.

El tema central es la dualidad del ser humano, las dos partes esenciales de cada uno de nosotros, nuestro lado bueno (Dr. Jekyll) y el malo (Mr. Hyde). Interesante ¿no?, aunque tratemos negarlo, es cierto. En nosotros coexisten dos lados opuestos, el bien y el mal, lo cierto es que ambos se complementan, y es que nadie es completamente bueno, ni completamente malo, qué tal algunos ejemplos.

Veamos… personas malas, personas malas… ¡Claro!, Adolfo Hitler, gran defensor de las mujeres (siempre y cuando fueran de su raza), el tipo ni siquiera era partidario de las bebidas alcohólicas, sin embargo quería eliminar a las razas inferiores, ¿contradictorio?. Ahora personas buenas… qué les parece el Padre de la patria, por supuesto Don Miguel Hidalgo y Costilla… ¡Qué hombre!, “luchando por la libertad del pueblo mexicano”. Como sea sólo Dios sabe cuántas vidas arrebató en la guerra de independencia.

Hasta el más malo tiene una pizca de bondad, hasta el más bueno… bueno al revés. El hecho es que sólo así podemos funcionar, claro que sería perfecto que hubiera un equilibrio, sólo que somos humanos, por lo tanto la posibilidad de alcanzar la perfección es casi nula, pero como casi nula es mayor a nula todavía tenemos esperanzas.

Algunos se encuentran cerca del equilibrio y cuando creen alcanzarlo una parte de ellos toma el control de sus acciones. Tal como en la historia de Robert Louis Stevenson. Y es que nunca sabemos cuando nuestro Mr. Hyde saldrá a la luz.

Piensa en las acciones que realizas a diario, considerando que eres una buena persona, siempre haciendo lo correcto y tratando que todo sea correcto. Mentirías si dijeras que jamás ha pasado por tu cabeza una idea negativa y que nunca has realizado una acción incorrecta. Todos en alguna ocasión lo hemos hecho. Eso no te hace un mal ser humano, sólo te hace eso, un ser humano.

Cuando las personas son más malas que buenas son odiadas o temidas, y todas o gran parte de las acciones que realizan no son correctas, sin embargo cuando las personas son más bondadosas, aquellas no tan benévolas se aprovechan de ellas, y aunque sus acciones son generalmente correctas, por alguna extraña razón terminan sufriendo.

Es por eso que el equilibrio (o lo que más se acerque a él) es importante. Debemos saber conducirnos en esta gran, gran sociedad, no me refiero a ir por la vida, atacando a las personas, pero sí tratar de mantener cierta barrera para no ser lastimados o agredidos por aquellas personas más del estilo de Mr. Hyde.

Bien y mal coexisten en uno sólo, nosotros, los seres humanos.

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