martes, 15 de marzo de 2011

El día que dejé de buscar las respuestas, las respuestas llegaron a mí.

¿Alguna vez te has preguntado qué es la vida?, yo sí, de hecho en varias ocasiones, y entre más me preguntaba qué era, más dudas surgían en mí.

Un día decidí que en lugar de cuestionarme respecto a la vida, lo que tenía que hacer era, ¡vivirla!.

Así que dejé de mortificarme intentando resolver el enigma de la vida, dejé de cuestionarme respecto a mi propia vida y comencé a vivirla, pues por muchos años había invertido demasiado tiempo y energía en mi búsqueda de respuestas (tanto que se me había olvidado vivirla y ser feliz), ¿y qué crees?...

Pues resulta que el día en que dejé de buscar respuestas y me dispuse a vivir mi vida, ese día las respuestas llegaron a mi, bueno no exactamente ese día, más bien a partir de ese día, el hecho es que al dejar de preocuparme por entender la vida y comenzar a vivirla todo se ha vuelto más sencillo.

Hoy sé, que la vida es todo un cúmulo de buenos y malos momentos, de aprendizajes, de alegrías, por qué no, también de enojos y tristezas. La vida es el mejor regalo que Dios nos pudo dar, es nuestra, y con ella podemos hacer tantas cosas, en el mejor de los casos, podemos vivirla y ser felices...

La vida es la oportunidad que tenemos para crecer, para aprender, para ser felices, para amar, para soñar, y para hacer nuestros sueños realidad.

No importa qué es lo que componga tu vida, puede ser tu familia, tu trabajo, el amor de tu vida, lo importante es que aprendas a vivirla, que seas feliz con ella y la aproveches al máximo. Hoy, puedo asegurarte que de nada sirve intentar entenderla, de nada sirve querer cambiar cosas del pasado, anhelar un futuro y aferrarte a él, cuando tal vez no suceda como tanto lo deseas.

Si quieres ser feliz, o por lo menos, no ser tan infeliz... ¡Vive, ríe, ama, sueña!... No te aferres a las cosas negativas, déjalas ir, disfruta de las pequeñas alegrías, que después de todo, es de esas pequeñas alegrías que está hecha la felicidad.

Entender esto, descubrir esto, me ha llevado 22 años de mi vida, pero sabes, ha valido la pena, pues a partir de ahora, puedo asegurarte, sin temor a equivocarme, que he aprendido a vivir, he aprendido a ser feliz, ¿y sabes?... ¡Me encanta!